Trabajo remoto y automatización con IA: una disrupción doble
Por qué el paso al trabajo remoto dejó algunos puestos más expuestos a la IA, y cómo mantenerse por delante.
La revolución del trabajo remoto y la de la IA se están cruzando, y las consecuencias para quien trabaja son profundas. Cuando una tarea se puede hacer a distancia, ya está digitalizada y documentada. Y una vez digitalizada, se convierte en objetivo de la automatización.
La investigación del economista de Stanford Nick Bloom muestra que alrededor del 27% de las jornadas laborales en Estados Unidos ya son remotas. El solapamiento entre tareas que se pueden hacer a distancia y tareas automatizables es grande: McKinsey estima que el 60% de las tareas que pasaron a remoto durante la pandemia tienen algún grado de potencial de automatización.
El problema de la doble exposición
Quien trabaja a distancia enfrenta un riesgo particular: su trabajo ya quedó estandarizado en flujos digitales de los que una IA puede aprender. Si tu puesto es totalmente remoto y consiste sobre todo en procesar información, generar informes o gestionar comunicaciones rutinarias, la exposición es mayor que la de un puesto presencial con el mismo título.
Eso no convierte al trabajo remoto en una desventaja. Significa que hay que ser especialmente estratégico con las tareas que se ponen en el centro del puesto. El objetivo es que tu trabajo incluya criterio, construcción de relaciones y resolución creativa de problemas, tareas que siguen siendo difíciles de automatizar sin importar desde dónde se hagan.
Solapamiento de las tareas remotas con la automatización
Source: McKinsey, Stanford WFH Research
Puestos remotos con menos riesgo
Los puestos remotos centrados en estrategia, gestión de las partes interesadas, dirección creativa y coordinación de proyectos complejos siguen bien protegidos. Ingenieros de software senior, jefes de producto, investigadores de experiencia de usuario y consultores de dirección trabajan a distancia sin problema y hacen cosas que a la IA le cuestan.
El hilo común es que esos puestos exigen sintetizar información ambigua, decidir con datos incompletos y construir confianza entre equipos, habilidades humanas por naturaleza e independientes del lugar.
Qué conviene priorizar si trabajas a distancia
Hazte visible. Quien trabaja a distancia y además conduce reuniones, define estrategia e influye en decisiones tiene menos probabilidades de que se cuestione su puesto. El que aporta de forma pasiva y sobre todo ejecuta tareas ya definidas está más expuesto.
Construye relaciones entre áreas. Cuanto más fuerte sea tu red dentro de la organización, más depende tu puesto de un capital humano que la IA no puede replicar. Quien está bien conectado entre equipos aporta un valor de coordinación que una IA orientada a tareas no da.
Puntos clave
- Hazte visible: conduce reuniones, define estrategia e influye en las decisiones
- Construye relaciones entre áreas que aporten un valor de coordinación que la IA no puede replicar
- Asegúrate de que tu trabajo incluya criterio y resolución creativa, no solo ejecución rutinaria
- El SALT Lab de Stanford muestra que las tareas que exigen coordinación entre personas mantienen la mayor preferencia por la decisión humana
El factor de la competencia global
El trabajo remoto también introduce competencia geográfica. Si un puesto se puede hacer a distancia desde San Francisco, en principio también desde Bangalore o Buenos Aires, con otra estructura de costes. Las herramientas de IA aplanan todavía más ese terreno, porque permiten comunicarse con fluidez a quien no habla el idioma de forma nativa y acceder a la misma información.
El Foro Económico Mundial proyecta que la competencia global por los puestos remotos se va a intensificar hasta 2030, lo que vuelve más importante que nunca formarse de forma continua y poder demostrar lo que sabes.
Fuentes y referencias
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